Doña Rosita la Soltera 

 

 

 

 

 


Un nuevo final para Rosita   

 

Las mujeres salen del casino y un hombre las sigue, es el chico que se llamaba Alfredo. Era el dueño del casino y había estado hablando con ellas para interesarse por Rosita. Después de mucho hablar y conocerse mejor, éste le invita a salir a Rosita y dan paseos por la Alambra, como las Ayolas. Después de un largo tiempo de estar quedando a dar paseos, se conocen mejor y se empiezan a gustar. Alfredo decidió pagarles las deudas y decidieron vender la casa para irse todos juntos a vivir a su mansión con la tía y el Ama.

Con el dinero de la compra de la casa, Rosita montó un negocio de vestidos de alta costura y ganó mucho dinero, ya que sus vestidos tuvieron mucho éxito en las pasarelas más famosas del mundo.

Tal era la felicidad de Rosita que ni siquiera se acordaba de su primo, no obstante, le mandó una carta para interesarse por él para saber cómo le iba en la vida y contarle que se había casado con Alfredo, que había vendido la casa para montar un negocio textil con la tía y el Ama... y lo más importante, que iba a tener un hijo. Tras varios meses recibe una carta de respuesta de su primo diciéndole que su mujer le había dejado tirado y en la ruina. Rosita se compadece de él y les compra una casa a él y a su madre para que cuide de ella y así quedarse Rosita y Alfredo solos.

 

Opinión Personal

La obra no nos ha gustado, porque nos esperábamos más de lo que en realidad es, más que nada porque hay mucho poema de por medio.

Esta obra refleja una clase social de la época preocupada por la apariencia, por cómo les ve la gente y cómo critican el simple hecho de ser solteras y también lo mal que se sienten las mujeres que se quedan solteras y más, si la causa es un desengaño amoroso. No quieren volver a enamorarse, porque siguen queriendo al hombre que les ha hecho sufrir tanto.

AUTORES: Sergio Coello e Imanol Ercila.