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UN NUEVO FINAL PARA DOÑA ROSITA Tras el despido del ama por la tía, todo cambia en la vida de Rosita. Llegó a casa y se dio cuenta de que algo le faltaba, que era como si le faltara el aire, no podía ni casi respirar, al contárselo la tía la pobre doña rosita salió corriendo de la habitación. Comenzó a hacer su maleta, que guardaba debajo de su cama en un baúl de sus recuerdos. Pensaba que nunca la utilizaría, pero siguió adelante y con lágrimas en los ojos gritó a los cuatro vientos que cambiaría su vida y así fue. Dos días más tarde, aún no sabían nada de Rosita y la preocupación se veía en las caras de la gente de su entorno. Ella estaba triste y a la vez feliz al pensar que ya nada sería igual y que dejaría el pasado atrás. Ella se decía: “No mires al pasado, tienes que olvidarte de todo lo que has dejado atrás; mira hacia el futuro y con fuerza harás de ti una bella chica”. Partió en un barco, cosa que nunca había hecho. Vagabundeando por la cubierta, se topó con un hombre que pintaba en un papel la vista que podían contemplar: era preciosa. Allí surgió un amor que nunca habría imaginado encontrar: el hombre caballeroso la correspondió debidamente. |
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OPINIÓN PERSONAL La obra de teatro de Doña
Rosita la Soltera me ha parecido suficientemente realista. Cuando te enamoras
te ciegas por amor y es lo que a ella
le ha pasado. Perdió toda su vida esperando al amor que ella tenía en mente y en el
corazón. No podía quitárselo de la cabeza nunca. Ella esperaba y esperaba,
pero él nunca acudía a sus brazos desesperados por volver a tenerlo entre
ellos. Una mujer enamorada tiene muchos momentos buenos y muchos momentos
malos. Cuando amas de verdad como
amaba ella, te desvives por seguir viva cada día que pasa, esperando al verdadero amor. A lo largo de su vida, ella esperó cada segundo, cada
minuto, para volver a reencontrarse con su primo, el amor de su vida. Se veía
que ya no era la chica linda; cuando se miraba a un espejo, su rostro lleno
de arrugas reflejaba su vida de calvario. Ella misma sabía que él nunca
volvería. |
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AUTORA: María Sánchez |