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Anciano radical
emprende una lucha contra los iconos más castizos |
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Al
parecer éste es uno de los múltiples peligros que el buen hombre asumirá en
“aras de la justicia y la libertad” |
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Acompañado
por su inseparable amigo S. P. el individuo identificado por las iniciales A.
Q. embistió contra unos molinos de viento la tarde del sábado. Vecinos de los
alrededores presenciaron el suceso perplejos, y auxiliaron al hombre, que
sufrió heridas de consideración en cabeza, tórax y extremidades. “No son
molinos, son gigantes del Imperio”, dijo A. Q. al ser interpelado por este
mismo periódico. Y continuó su perorata de progresista: “símbolos del orden
establecido, que anula a los pueblos”. S.
P. se mostró algo más comedido, quizá por miedo a represalias de las autoridades,
que ya han anunciado que no tolerarán “ que un loco instigue al pueblo a
rebelarse contra lo que es, sin duda, el bien común”. “No entiendo bien la
actitud de mi amigo, creo que es todo fruto de su idealismo y del recuerdo
también de tiempos mejores”. Cuando
este periódico intentó ahondar más en la causa de esta, según vecinos de la
localidad, loca hazaña, A. Q. se mostró bastante reticente a dar |
explicaciones, mientras que S. P. pronunció un nombre :
Dulcinea. Al cierre de esta edición, este periódico todavía no ha conseguido
averiguar si Dulcinea es, en realidad, la bella dama procedente de exóticas tierras catalanas
y de ideas separatistas, de la que se dijo que fue la causante del suicidio
de un joven de una localidad cercana, al no aceptar la invitación de reunirse
con él en secreto. Un
joven en apoyo de A. Q. |